jueves, 11 de enero de 2018

Extraordinaria experiencia



Tras finalizar el periodo de prácticas y haber transcurrido un cierto tiempo, llega el momento de echar la vista atrás y reflexionar sobre todo lo vivido estos 2 meses.

Durante esos dos meses he dado todo de mí para ayudar y aprender lo máximo posible participando en lo que me era permitido y, lo más importante desde mi punto de vista: lo he disfrutado al máximo, haciéndoseme este tiempo demasiado corto y deseando que llegue el año que viene para volver a vivir de nuevo esta experiencia inolvidable.

He podido comprobar lo que es estar dentro de una clase a cargo de un número determinado de niños, sintiendo que esto es lo que quiero hacer durante el resto de mi vida, al ver las caras de los niños y escucharlos decir que no querían que me fuera. Los primeros días al llegar a cada una de las clases, los niños me miraban con cierto desconcierto pensando quien era esa chica nueva que venía a su clase, pero según iba pasando el tiempo se iban acercando a mí para que los ayudara con las dudas que tenían o, simplemente para preguntarme cosas sobre mí o contarme cosas de las suyas, dándome multitud de abrazos al final del día y mostrándome sus sonrisas de cariño cada vez que me veían por los pasillos, son todos ellos unos niños encantadores que te trasmiten toda su felicidad y que te llenan de entusiasmo para seguir adelante con tus sueños. Al igual ha pasado con los docentes, viéndolos en mi caso como un modelo de admiración, siendo en un pasado mis propios maestros y ahora mis futuros compañeros.

Se puede decir aún más alto, pero no más claro: esto es lo que quiero, no me arrepiento en absoluto de haber tomado esta decisión y deseo con ansias que llegue el día de poder estar en un aula de nuevo como maestra.

Pero, antes de finalizar, algo que me gustaría destacar de este periodo de prácticas es el haber podido corroborar la importante labor que realiza el docente en su día a día, convenciéndome más si cabe de que es una profesión que tiene que venir dada por vocación porque, de no ser así, nada tendría sentido y a la mínima se abandonaría por algo
que trajera menos complicaciones a tu vida. He podido comprobar lo difícil que resulta ser docente en estos tiempos, donde parece ser más importante el tema administrativo que el enseñar a los alumnos, he podido comprobar que ser docente no es solo enseñar o limitarte a “entretener” a los alumnos mandándolos actividades… Ser docente es mucho más que eso, es dedicar horas de tu día (ya sean laborales o de tu vida) para conseguir que unos niños, a los que acabas cogiendo mucho cariño, salgan adelante ya no solo en los temas académicos, sino también en sus asuntos personales, teniendo que actuar más de una vez como psicólogos para darlos ese apoyo moral que tanto necesitan algunos niños si tienen una vida complicada en casa.

Tras todo esto, solo puedo decir una cosa:
¡GRACIAS A TODOS LOS NIÑOS Y DOCENTES DE MI COLEGIO DE PRÁCTICAS!

Lucía Sánchez Galán
Magisterio Educación Primaria (3ºB)

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