viernes, 7 de abril de 2017

Nuestra meta debe de ser la inclusión

En nuestra sociedad conviven todo tipo de personas, habiendo una diversidad de género, edad, estilos de aprendizaje, diferencias intelectuales, dificultades de aprendizaje, situaciones de ambientes desfavorecidos, minorías étnicas y culturales, grupos de riesgo, discapacidades físicas, psíquicas y sensoriales, etc.

Todo esto es una cosa en la que nos solemos basar para juzgarlas y etiquetarlas lo que hace que se excluya o segregue a las personas diferentes, sobre todo a las que tienen diversidad funcional. Tener una diversidad funcional no significa que sea más tonto que el resto sino que sus capacidades son diferentes a las que tienen los demás.

Actualmente todos estamos concienciados y dispuestos a integrar a las personas con algún tipo de diversidad funcional pero eso no es suficiente ni correcto debido a que aunque los integremos serán un grupo diferente de personas dentro de la sociedad la cual los acepta con esas dificultades mientras que si las incluimos en la sociedad no serán un grupo en la sociedad sino una persona como cualquier otra sin diversidades funcionales de la sociedad.


A lo largo de mi vida me he dado cuenta que no solo se ha excluido o segregado a las personas con diversidades funcionales sino que en algunas ocasiones también lo ha hecho con las personas que estaban con ellos, es decir, a las que jugaban con ellos o les ayudaban. Es una cosa que por desgracia he vivido y me parece muy triste y cruel.

Por todo esto creo que es muy importante que eduquemos a los niños desde un punto de vista basado en la igualdad y sin prejuicios hacia las personas, porque hacer lo contrario lo único que puede generar es una exclusión hacia esa persona con diversidades funcionales teniendo como consecuencia que esa persona tenga una baja autoestima. Si esto sucede nunca vamos a saber cómo se siente la persona que esta excluida, nos lo podemos imaginar pero no saberlo y es bastante deprimente sentir que estás solo y que nadie te acepta puesto que te juzga por cómo eres y lo que haces y no por quien eres.

Yo por desgracia he de decir que sé cómo se sienten ya que por estar, ayudar y jugar con personas que tenían diversidades funcionales mis compañeros de clases me dejaron de lado en diversas ocasiones; pero llegué al punto en el que eso me dio igual ya que esas personas, las cuales no eran tan diferentes al resto, me aportaban una felicidad y unos valores que los que eran "normales" no me aportaron.

"Si enseñamos a los niños a aceptar la diversidad como algo normal no será necesario hablar de inclusión sino de convivencia"

Lara Pelado Mesa 

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